Cultivos de invierno en el sudeste de Buenos Aires (Parte 1)

1 abril, 2018

Entre los meses de diciembre de 2017 y marzo de 2018, el Centro de Información Agropecuaria dialogó con 180 productores de trigo y cebada del sudeste de la provincia de Buenos Aires, asesores técnicos y distribuidores de la zona. En esta ocasión, se relevaron datos de 100.000 hectáreas de trigo y cebada en su totalidad, que representan un 15% de la superficie de cereales de invierno en el sudeste de Buenos Aires.

Los objetivos fueron, por un lado, analizar la relación que ellos tienen con los comercios en donde suelen comprar insumos y, por otro, interpretar cuáles son los principales problemas que afectaron a sus cultivos de invierno y cómo se protegieron en cada caso (haciendo hincapié en lo relacionado a curasemillas, fungicidas foliares y graminicidas post-siembra).

El cultivo de trigo y cebada es fundamental en la zona analizada. Según informa la Dirección de Estimaciones Agrícolas y Delegaciones del Ministerio de Agroindustria de la Nación, en 2017 los promedios productivos oscilaron entre los 4.720 kilogramos por hectárea de cebada y 4,550 kilogramos por hectárea de trigo, superando el promedio de los cinco años anteriores.

En zonas húmedas como las que estamos mencionando, la prevención desde la semilla, el control en la siembra y posteriormente en el desarrollo y crecimiento es fundamental, ya que estos cultivos (sobre todo la cebada que es muy vulnerable) suelen ser afectados por royas y manchas foliares, entre otras enfermedades.

Más adelante analizaremos estos aspectos en detalle, pero, en primer lugar, observaremos con mayor profundidad las relaciones entre productores y comercios que se ocupan de distribuir y vender los insumos necesarios para trabajar con estos cultivos.

La muestra de entrevistados estuvo clasificada, según el tamaño de la explotación, en productores grandes (de más de 300 hectáreas de trigo y cebada, 86 casos); productores medianos (de entre 150 y 300 hectáreas, 45 casos); y productores chicos (de entre 50 y 150 hectáreas, 49 casos).

Asimismo, desglosando el estudio por partidos bonaerenses relevados, podemos observar que la mayor parte se concentró en productores del partido de Tres Arroyos. En menor medida, también pudimos obtener aportes de entrevistados en las zonas de Necochea, Lobería, Tandil, Balcarce y Adolfo Gonzáles Chaves, en ese orden.

En el siguiente gráfico podemos observar dicha clasificación por partidos, además de los diferentes casos divididos por tamaño de explotación según cada región.

Como primer resultado a destacar en lo que refiere a la relación entre productor y distribuidor, estamos en condiciones de afirmar que la amplia mayoría de los entrevistados (79%) comienza su relación con un comercio a través de vínculos personales, sean recomendaciones de su entorno o simplemente porque la familia viene comprando hace tiempo en el mismo comercio.

En muchísima menor escala fueron mencionadas las relaciones laborales(11%), recomendaciones de asesores (5%) o la iniciativa propia del comercio o del productor (1%).

No obstante, si bien los productores mantienen fidelidad a sus comercios habituales a través de los vínculos, a partir de los datos analizados pudimos detectar que cuando se trata de elegir productos para aplicar en los cultivos toma más relevancia la figura del asesor técnico independiente (48%) por sobre la recomendación del comercio (25%). Además, un amplio margen de los productores encuestados (15%) evalúa y decide por sí mismo, mientras que un 10% maneja la toma de decisiones a partir de grupos técnicos.

Los productores suelen comentar que trabajar con un asesor técnico mejora la eficacia de la explotación y hace las áreas productivas cada día más eficientes. Por ejemplo, trabajar con un asesor en control de plagas y enfermedades ofrecería resultados sobre el funcionamiento de los cultivos, el desglose químico necesario para prevenir o curar enfermedades y, además, aprovechar el trabajo con insectos benéficos. Este asesor debe estar al día con lo último en productos fungicidas y agroquímicos.

Asimismo, a partir de las entrevistas realizadas surge un dato innegable: a medida que aumenta el tamaño de la explotación, también se ve reflejado un incremento de los casos de productores que reciben asesoramiento técnico.

Las empresas de mayor porte, que trabajan sobre grandes cantidades de hectáreas, poseen mayores recursos para contratar a los asesores más calificados del mercado o, inclusive, a planteles técnicos. Es importante entender que muchas veces la baja productividad de algunas explotaciones podría atribuirse justamente a que no tienen un personal técnico capacitado y bien dirigido.

Usualmente, las empresas contratan un asesor para reforzar su área más deficiente y él trabaja codo a codo con el encargado de campo, con la intención de mejorar continuamente la tecnología de producción, además de capacitar al personal técnico que trabaja con él.

Para finalizar, analizaremos la relación entre los productores y su comercio de confianza.

Como podremos observar a continuación, la mayor cantidad de entrevistados se encuentra en la media de los 6 años de antigüedad comprando en un mismo comercio. Si pensáramos en las estadísticas que venimos compartiendo hasta el momento, esta antigüedad se encontraría asentada sobre la confianza y las recomendaciones de familiares o amigos, aunque tampoco podríamos dejar de lado que los comerciantes (sobre todo los más pequeños) consideran que ante la fidelidad de un cliente pueden establecerse facilidades de pago. Por consiguiente, a mayor facilidad de pago habría también un mayor hábito de consumo dentro de un mismo lugar.

Por otra parte, los entrevistados también refirieron que ellos suelen comprar productos donde encuentran “el mejor precio”, con lo podríamos deducir que la competencia por fidelizar clientes se daría, sobre todo, en este factor y en las facilidades de pago que mencionamos anteriormente.

Analizando el gráfico, las “cajas” en color naranja dentro de cada columna funcionan como indicadores de dónde se concentra la mayor parte de las respuestas de los entrevistados. El interior de la caja representa el 50% central de los datos, entre el tercer y primer cuartil. A su vez, la línea horizontal en el interior representa la mediana y las líneas verticales se desprenden desde los cuartiles inferior y superior hasta la observación mínima y máxima respectivamente.

Según esta explicación, entonces, en el gráfico podemos ver que a pesar de algunos casos aislados donde los productores refirieron hasta 40 años comprando en un mismo local de la zona, la media de antigüedad se mantiene alrededor de los 5 años, como ya mencionáramos. A modo de ejemplo, los productores en Necochea y Gonzáles Chaves tienen relaciones “más jóvenes” con sus comercios comparado con los restantes partidos analizados. Por otro lado, podemos observar que estos dos son los que mantienen la muestra más concentrada, mientras que Lobería es el que tiene la mayor dispersión de datos y, junto con Balcarce, presentan las relaciones comerciales más longevas.

Para cerrar esta primera parte del análisis, agradecemos la colaboración de todos los implicados en el proyecto y los invitamos a continuar en contacto con el Centro de Información Agropecuaria.

Vea también la segunda parte de este análisis, abocada en mayor medida a aspectos técnicos y hábitos de compra de los productores de trigo y cebada del sudeste de la provincia de Buenos Aires.