Producción orgánica: más demanda que oferta

1 noviembre, 2018

La producción orgánica en Argentina es una cuestión muy incipiente, a pesar de ser el segundo país en el mundo con mayor superficie bajo certificación orgánica (alrededor de 3 millones de hectáreas, por debajo de Australia, con 17 millones de hectáreas y por encima de Estados Unidos, con 2 millones*).

La necesidad de cuidar el medio ambiente, sumado a una mayor conciencia de “lo natural”, así como también el desarrollo de un negocio que deja un buen margen de ganancia (ya que refiere a “productos premium”), se convierten en las principales causas de la expansión de la producción orgánica en Argentina. Al mismo tiempo, el consumo de estos productos continúa acrecentándose, con una demanda que se ha incrementado siempre más que la oferta, según indica el informe anual del SENASA [1].

A pesar de esto, los resultados quedan a la luz: entre enero y agosto de este año, Map of Ag dialogó con más de 11.500 productores agropecuarios acerca del porcentaje de su explotación que poseen certificado como “campo orgánico” y las respuestas fueron concluyentes, ya que en 2018 sólo un 1% tiene certificación total o parcial, representando a unas 95 producciones agropecuarias sobre el total encuestado.

Fig 1. % de certificación

Fuente: MAP OF AG, Octubre 2018. Tamaño de la muestra: 11659 entrevistas

Por otra parte, nuestros resultados arrojaron que Río Negro es la provincia con mayor cantidad de hectáreas certificadas como orgánicas (12.551, lo que arroja casi un 2% de adopción). Sin embargo, la provincia que mayor porcentaje de adopción de lo orgánico tuvo en nuestras entrevistas fue Formosa, con un 2,20% (4.475 hectáreas orgánicas sobre el total encuestado). Creemos que estos resultados no son casuales, ya que estas zonas producen algodón, frutales (sobre todo manzana y pera, pero también sandía, banana y cítricos varios) y una gran producción hortícola, entre lo que destacamos los cultivos de zapallo, mandioca, pimiento y tomate. De todas estas producciones. un alto porcentaje es para exportación.

Otras provincias al tope en este ranking son Jujuy y Santa Cruz, entre las que podemos destacar la producción de tabaco, frutillas, ajo, espinaca, acelga, lechuga y perejil, entre otros. No obstante, Santa Cruz también tiene una gran producción de carne de res, pollo y cerdo. En cuanto a la ganadería ovina, según datos de SENASA durante los últimos 5 años ha crecido la exportación lana orgánica.

Fig 2. Adopción por provincia

Al respecto, y como contraparte, la producción animal orgánica todavía no ha evolucionado tanto, debido a diferentes problemas relacionados con la certificación de estas producciones y, si bien se exporta algo de carne, este tipo de producción no puede despegar todavía, a pesar del aumento de este tipo de explotaciones en un 14%, impulsada sobre todo por la producción ovina en la Patagonia.

Un dato para tener en cuenta es que más del 50% de los productores que refieren certificar orgánicamente lo hace entre el 76% y el 100% de su producción, como indica la siguiente gráfica:

Fig 3. % de hectáreas con certificacion orgánica

Fuente: MAP OF AG, Octubre 2018. Tamaño de la muestra: 11659 entrevistas
Por lo tanto, está claro que quien opta por realizar la certificación intenta hacerlo en el total de su producción, o al menos en el “máximo posible” de ella.

Según estadísticas oficiales, el mayor volumen de la producción orgánica se exporta (99%) pero un 1% se destina a un mercado interno que está en continuo aumento. Asimismo, el destino más importante para la exportación es Estados Unidos, seguido por la Unión Europea, Japón, Canadá, Australia y Rusia [2]. No obstante, si el mercado interno continúa en crecimiento, ¿cómo podrá la oferta satisfacer a la demanda, manteniendo al mismo tiempo los estándares de exportación?

 

Qué es la Certificación Orgánica?

A muy grandes rasgos, es el proceso de control que permite garantizar la calidad orgánica de un producto, verificando el cumplimiento de la Norma de Producción Orgánica (sea de origen vegetal o animal), según el mercado destino de dicho producto.

Para el que vende es una herramienta de mercado. Para el que compra es una garantía de confianza.

Lo orgánico refiere a todo sistema de pro¬ducción agropecuaria sustentable en el tiempo, que mediante el manejo racional de los recursos naturales, sin la utilización de productos de síntesis química, brinde alimentos sanos y abundantes, man¬tenga o incremente la fertilidad del suelo y la diversidad biológica y que, además, permita la identificación clara por parte de los consumidores, de las características señaladas a través del sistema de certificación antes mencionado, que garantiza dichas cualidades.

Para usar la denominación “orgánico” y certificarlo los productores deben seguir una serie de reglas y adaptarse a un estándar. En Argentina, esa homologación está a cargo de 12 empresas, reguladas, habilitadas y controladas por el SENASA.

Las condiciones a verificar son: aumento y continuidad de la diversidad del medio ambiente; producción de determinadas especies y variedades; implementar un cuidadoso programa de rotación y ciertos métodos de cultivo; proteger de los enemigos naturales (plagas y enfermedades) por medio de cercos vivos, diseminación de predadores y métodos similares.
Pero certificar tiene costos económicos que no todos los productores pueden afrontar. En ocasiones, el sello también se traduce en que un porcentaje de las ventas debe ser destinado a la empresa que certificó.

Las exigencias para la certificación son altas y, para productores pequeños o descapitalizados, no son fáciles de cumplir. Es por eso que en estos últimos años han dejado de certificar los productores que no pudieron exportar y otros que venden en mercado interno bajo la denominación de “agroecológicos”.

 

*Fuente Agrofy

[1] www.alimentosargentinos.gob.ar/HomeAlimentos/Organicos/documentos/Estadistica%20SENASA%202017.pdf

[2] www.senasa.gob.ar/senasa-comunica/noticias/en-2017-crecio-la-produccion-y-el-comercio-de-organicos-de-la-argentina